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POPOL VUH (07)
He aquí ahora los disparos de cerbatana contra Principal Guacamayo por los dos
engendrados; contaremos ahora la derrota de aquellos que se enorgullecían. Este
mismo Principal Guacamayo tenía un gran árbol, el Byrsonia 31; era
el alimento de Principal Guacamayo; cada día iba al Byrsonia, subía al árbol;
veía algunas vainas comidas por Maestro Mago. Brujito. Por su parte, espiando a
Principal Guacamayo al pie del árbol, los dos engendrados venían a esconderse
en el follaje del árbol cuando Principal Guacamayo venía a comer [las frutas
de] el Byrsonia. Después fue tiroteado con cerbatanas por Supremo Maestro Mago,
quien le plantó la bala de la cerbatana en la mandíbula; gritó a voz en cuello
al caer del árbol al suelo. Supremo Maestro Mago se apresuró, corrió aprisa
para apoderarse de él; pero entonces el brazo de Supremo Maestro Mago fue asido
violentamente por Principal Guacamayo, quien al instante lo sacudió, lo arrancó
bruscamente del omoplato. Entonces Supremo Maestro Mago dejó ir a Principal
Guacamayo. Así es, así como hicieron, sin haber sido vencidos los primeros por
Principal Guacamayo. Llevando así el brazo de Supremo Maestro Mago, Principal
Guacamayo caminó hacia su casa, adonde llegó sosteniéndose la mandíbula. "¿Qué
te ha sucedido, pues?", dijo entonces La que se Torna Invisible, esposa de
Principal Guacamayo. "¿Qué? Dos engañadores 32 me han tiroteado con
su cerbatana, me han dislocado la mandíbula. A causa de eso, se han aflojado mi
mandíbula, mis dientes, que me hacen sufrir mucho. Por de pronto traigo [esto]
sobre el fuego para que permanezca sobre el fuego hasta que, en verdad, vengan
a recogerlo, a tomarlo, esos engañadores", respondió Principal Guacamayo,
suspendiendo el brazo de Supremo Maestro Mago. Habiendo celebrado consejo,
Supremo Maestro Mago, Brujito, hablaron con un abuelo, y verdaderamente blanca
era la cabellera de este abuelo, y con una abuela, y verdaderamente era una
abuela encorvada, quebrantada por la vejez 33. Gran Cerdo del Alba,
nombre del Abuelo; Gran Tapir del Alba, nombre de la abuela. Los engendrados
dijeron, pues, a la abuela, al abuelo: "Acompañadnos para ir a coger nuestro
brazo en casa de Principal Guacamayo, pero nosotros iremos detrás de vosotros.
«Son nuestros nietos a quienes acompañamos; su madre, su padre, han muerto 34;
por tanto, nos siguen por todas partes adonde nos conviene permitírselo, pues
sacar los animales de las mandíbulas es nuestro oficio», diréis vosotros. Así
Principal Guacamayo nos mirará como a niños, y estaremos allí para daros
consejos", dijeron los dos engendrados. "Muy bien", fue respondido. En eguida
se encaminaron hacia la punta en donde Principal Guacamayo estaba sentado en su
sitial con respaldo. La abuela, el abuelo, pasaron entonces, [con] dos
engendrados jugando detrás. Cuando pasaron al pie de la casa del jefe,
Principal Guacamayo gritaba a voz en cuello a causa de sus dientes. Cuando
Principal Guacamayo vio al abuelo, a la abuela y a los que les acompañaban,
"¿De dónde venís, abuelos nuestros?", dijo al instante el jefe. "Buscamos con
qué sostenernos, oh Tú, Jefe", respondieron ellos. "¿Cuál es vuestro alimento?
¿Son vuestros hijos, esos que os acompañan?" "No, oh Tú, jefe. Éstos son
nuestros nietos, pero ¿comprendes? tenemos piedad de sus rostros, les damos y
partimos la mitad [de nuestro alimento]", respondieron la abuela, el abuelo. El
jefe, pues, estaba extenuado por el sufrimiento de sus dientes, y con esfuerzo
era como hablaba. "Yo os suplico, tened piedad de mi rostro 35. ¿Qué
hacéis? ¿Qué curáis?", dijo el jefe. "Solamente sacamos de los dientes los
animales, curamos solamente los ojos, componemos solamente los huesos, Tú,
Jefe", respondieron. "Muy bien. Curadme en seguida, os suplico, mis ." dientes,
que verdaderamente me hacen sufrir. Cada día no tengo reposo, no tengo sueño, a
causa de ellos y de mis ojos. Dos engañadores me han disparado con cerbatana,
para comenzar. A causa de esto no como ya. Tened, pues, piedad de mi rostro,
pues todo se mueve, mi mandíbula, mis dientes". "Muy bien, Tú, Jefe. Un animal
te hace sufrir. No hay más que cambiar, que sacar los dientes, Tú". "¿Será
bueno quitarme mis dientes? Por ellos soy jefe; mi ornamento: mis dientes y mis
ojos". "Pondremos al instante otros en cambio; huesos puros y netos entrarán".
Ahora, pues, esos huesos puros y netos no eran más que maíz blanco. "Muy bien.
Retiradlos pues y venid en mi ayuda", respondió él. Entonces se arrancaron los
dientes de Principal Guacamayo; no se le puso en cambio más que maíz blanco; al
instante ese maíz brilló mucho en su boca. Al instante descendió su faz 36;
no pareció ya jefe. Se acabó de quitarle sus dientes en pedrería que,
brillantes, ornaban su boca. Mientras que se cuidaban los ojos de Principal
Guacamayo se desollaron sus ojos, se acabó de quitarle sus metales preciosos.
Pero él no podía ya sentirlo; todavía veía cuando lo que le enorgullecía hubo
acabado de serle quitado por Maestro Mago. Brujito. Así murió Principal
Guacamayo cuando Maestro Mago vino a recuperar su brazo. La que se Torna
Invisible, esposa de Principal Guacamayo, murió también. Tal fue el fin de las
riquezas de Principal Guacamayo. Fue el médico quien tomó las esmeraldas, las
pedrerías, de las cuales, aquí en la tierra, se gloriaba. La abuela Sabia, el
abuelo Sabio, hicieron esto. El brazo fue pegado; pegado estuvo bien. Ellos no
quisieron obrar así más que para matar a Principal Guacamayo; consideraban como
malo que se enorgulleciese. En seguida los dos engendrados caminaron, habiendo
ejecutado la Palabra de los Espíritus del Cielo.
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