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POPOL VUH (08)
He aquí en seguida la Gesta de Sabio Pez-Tierra, primer hijo de Principal
Guacamayo. "Yo hacedor de montañas", decía Sabio Pez-Tierra. He aquí que Sabio
Pez-Tierra se bañaba al borde del agua cuando acertaron a pasar cuatrocientos 37
jóvenes, arrastrando un árbol para pilar de su casa; cuatrocientos jóvenes iban
caminando, después de haber cortado un gran árbol para viga maestra de su casa.
Entonces Sabio Pez-Tierra caminó adonde estaban los cuatrocientos jóvenes. —
"Jóvenes, ¿qué hacéis?". —"Solamente, un árbol que no podemos levantar para
llevarlo sobre nuestros hombros". —"Yo lo llevaré al hombro. ¿Adonde llevarlo?
¿Cuál trabajo hay en vuestro espíritu?" "Solamente la viga maestra de nuestra
casa". — "Perfectamente", dijo él, [y] después tiró [del árbol], lo cargó sobre
sus hombros y lo llevó a la entrada de la casa de los cuatrocientos jóvenes.
"¡Y bien! Estáte pues con nosotros, oh joven. ¿Tienes madre, padre?" "No
tengo", dijo él. "¡Y bien! Nosotros te emplearemos otra vez mañana para
señalarte uno de nuestros árboles para pilar de nuestra casa". "Bien", dijo él.
En seguida los cuatrocientos jóvenes celebraron consejo. "He ahí a ese joven.
¿Cómo haremos para matarlo, pues no está bien que haga eso, que él solo levante
ese árbol? Cavaremos un gran hoyo, [y] después lo incitaremos a descender en el
hoyo. «Vete a agrandarlo. Toma y trae tierra del hoyo», le diremos, y, cuando
haya descendido y esté inclinado en el hoyo, lanzaremos un gran árbol en él;
entonces morirá en el hoyo". Así hablaron los cuatrocientos jóvenes. Entonces
cavaron un gran hoyo que descendía profundamente, y después llamaron a Sabio
Pez-Tierra. "Nosotros te estimamos. Ve pues, y cava aún la tierra, en el sitio
de donde nosotros no pasamos", le dijeron. "Muy bien", respondió él, y después
descendió al hoyo. Llamándole mientras que él cavaba la tierra: "¿Ya has
descendido muy hondo?", le dijeron. "Sí", respondió, comenzando a cavar el
hoyo, pero cavaba un hoyo de salvamento. Él sabía que querían matarlo; mientras
que cavaba el hoyo, cavaba al lado un segundo hoyo para salvarse. "¿Está ya muy
hondo?", le fue dicho desde arriba por los cuatrocientos jóvenes. "Todavía
estoy ocupado en mi excavación, pero os llamaré desde abajo cuando haya acabado
de cavar", les respondió desde el fondo del hoyo Sabio Pez-Tierra. Mas no
cavaba el fondo del hoyo [destinado] para [su] tumba; no cavaba sino el hoyo
para salvarse. En seguida Sabio Pez-Tierra llamó, no gritando sin embargo sino
cuando estuvo en el hoyo de salvamento. "Venid a buscar, a llevar la tierra del
hoyo que he cavado. Por él he descendido verdaderamente lejos. ¿No oís mi
llamada? Pero he aquí vuestra llamada que repercute como uno, dos ecos; oigo
donde estáis vosotros", decía Sabio Pez-Tierra en el hoyo en donde se ocultaba;
y llamaba desde el fondo de aquel hoyo. Y he aquí que con fuerza fue traído el
gran árbol por los jóvenes; en seguida lanzaron vivamente el árbol en el
agujero. "Que ninguno hable. Esperemos solamente a que grite a voz en cuello, a
que muera", se dijeron unos a otros, mas se hablaban en secreto, mas se cubrían
la boca, mirándose mutuamente, mientras lanzaban prontamente el árbol. Ahora,
pues, he aquí que Sabio Pez-Tierra habló, gritó a voz en cuello, pero no llamó
sino una sola vez mientras que el árbol caía. "¡Oh, cómo hemos llevado a buen
fin lo que le hemos hecho! ¡Muerto está! Si por desgracia hubiera continuado el
trabajo del cual se había encargado, desgraciados [de nosotros]. Se habría
introducido [como] el primero entre nosotros los cuatrocientos jóvenes",
dijeron, alegrándose aún. "Es preciso hacer durante tres días nuestra bebida
fermentada, pasar tres días más en beber por la fundación de nuestra casa,
nosotros los cuatrocientos jóvenes", dijeron. "Mañana veremos, pasado mañana
también, si no vienen de la tierra las hormigas a llevarse, cuando hieda, la
inmundicia. En seguida nuestro corazón estará en reposo, mientras bebemos
nuestra bebida fermentada", dijeron. Ahora, pues, allá en el hoyo. Sabio
Pez-Tierra oía lo que decían los jóvenes. Después, al segundo día, llegaron de
repente las hormigas, yendo y viniendo en muchedumbre para reunirse debajo del
árbol. De todas partes trajeron cabellos, trajeron uñas de Sabio Pez-Tierra;
viendo esto los jóvenes. "¡Acabado está, ese engañador! ¡Ved! Las hormigas se
reúnen, llegan en multitud, traen de todas partes sus cabellos, sus uñas. He
aquí lo que hemos hecho", se dijeron unos a otros. Pero Sabio Pez-Tierra estaba
bien vivo: había cortado los cabellos de su cabeza, se había recortado las uñas
con los dientes, para darlos a las hormigas. Así los cuatrocientos jóvenes lo
creyeron muerto; después, al tercer día, comenzaron su bebida fermentada;
entonces se embriagaron todos los jóvenes. Estando todos ebrios, los
cuatrocientos jóvenes no tenían ya Sabiduría; entonces su casa fue derribada
sobre sus cabezas por Sabio Pez-Tierra, y acabaron por ser todos destruidos. Ni
uno ni dos de aquellos cuatrocientos jóvenes se salvaron; fueron matados por
Sabio Pez-Tierra, hijo de Principal Guacamayo. Así murieron los cuatrocientos
jóvenes. Se dice también que entraron en la constelación llamada a causa de
ellos el Montón 38, pero esto no es quizás más que una fábula. Aquí
contaremos también la derrota de Sabio Pez-Tierra por los dos engendrados
Maestro Mago, Brujito.
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