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POPOL VUH (09)
He aquí la derrota, la muerte de Sabio Pez-Tierra cuando fue vencido por los
engendrados Maestro Mago. Brujito. He aquí lo que hirió el corazón de aquellos
engendrados: los cuatrocientos jóvenes matados por Sabio Pez-Tierra. Solamente
de pescados, solamente de cangrejos, se sostenía él, se nutría, al borde del
agua; ése era su alimento cotidiano. De día erraba, buscando su subsistencia;
de noche, transportaba las montañas. En seguida un gran cangrejo fue imitado
por Maestro Mago, Brujito. Le pusieron una faz en madera de Ek 39;
pues la madera de Ek se encuentra por doquiera en las selvas; hicieron con ella
las grandes patas del cangrejo; después, de Pahac 40 las patas
pequeñas. Pusiéronle un carapacho de piedra que acabó la faz posterior del
congrejo. En seguida, pusieron a esta "tortuga" 41 en el fondo de
una gruta al pie de una gran montaña; Meaván 42, nombre de la
montaña de la derrota. Después, los engendrados fueron al encuentro de Sabio
Pez-Tierra, al borde del agua. "¿Adonde vas, oh hijo?", dijeron a Sabio
Pez-Tierra. "No voy a ninguna parte, sino que busco mi subsistencia", respondió
Sabio Pez-Tierra. "¿Cuál es tu alimento?". "Solamente pescados, solamente
cangrejos; no he podido cogerlos aquí. Hace dos días que no he comido y ya no
puedo más de hambre", dijo Sabio Pez- Tierra a Maestro Mago, Brujito. "Allá
abajo, en el fondo de la barranca, hay un cangrejo, un cangrejo verdaderamente
grande; seria un glorioso bocado para tu subsistencia. Pero nos mordió cuando
quisimos cogerlo, y nos asustamos; por nada iríamos a cogerlo", dijeron Maestro
Mago, Brujito. "Tened piedad de mi faz. Venid a mostrármelo, oh engendrados",
dijo Sabio Pez-Tierra. "De ningún modo, no queremos; solamente tú ve allá; no
es posible perderse; ve solamente al borde del agua y llegarás al pie de una
gran montaña donde resuena en el fondo de la barranca; vete, llega",
respondieron Maestro Mago, Brujito. "¡Ah, tened piedad de mi faz! Oh
engendrados, ¿en dónde encontrarlo? Venid a mostrármelo. Hay muchos pájaros
cantores a los que podréis disparar con cerbatana; yo sé dónde están", dijo
Sabio Pez-Tierra. Su humildad complació a los engendrados. "¿Sabrás cogerlo si
volvemos [allá abajo] por tu causa? Cierto, no probamos ya más; nos mordió
cuando entramos agachados; nos asustamos cuando entramos encorvados, pero por
poco lo alcanzábamos. Es bueno, pues, que entres allí encorvado", le dijeron.
"Muy bien", respondió Sabio Pez-Tierra. Entonces caminó en su compañía.
Después, fue llegó al fondo de la barranca. Inclinado de los dos lados, el
cangrejo enderezaba hacia adelante su dorso. En el fondo de la barranca estaba
la añagaza de ellos. "¡Perfectamente! Quisiera ya ponerla en [mi] boca", [dijo]
alegrándose Sabio Pez-Tierra, porque en verdad se moría de hambre. Así, pues,
quiso intentar, quiso encorvarse, quiso entrar. El cangrejo fue hacia lo alto.
Entonces él se retiró. "¿No lo has alcanzado"?, dijeron [los dos engendrados].
"No está ahí, sino que subió: pero al principio por poco lo cogía. Quizás fuera
bueno que yo entrase", respondió él. Después, encorvándose, entró; acabó de
entrar; no mostró afuera más que las puntas de los pies. La gran montaña acabó
de minarse, se aplastó, descendió sobre su corazón. Él ya no se revolvió más:
Sabio Pez-Tierra fue piedra. Tal fue la derrota de Sabio Pez-Tierra por los
engendrados Maestro Mago, Brujito. "Hacedor de Montañas", dice el relato de
antaño. Primer hijo de Principal Guacamayo. Al pie de la montaña llamada Meaván
fue vencido. No es sino por Magia como fue vencido el segundo de los que se
enorgullecían. Vamos a contar la historia de otro.
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