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POPOL VUH (13)
Y he aquí la historia de una joven, hija de un jefe llamado Reúne Sangre. Y he
aquí que una joven, hija de un jefe, oyó. Reúne Sangre, [era] el nombre de su
padre. La de la Sangre, [era] el nombre de la joven. Cuando oyó la historia de
las frutas del árbol, que le fue contada por su padre, se maravilló grandemente
de tal relato. "¿Por qué no iría yo a ver ese árbol del cual se habla? Por lo
que oigo decir, esas frutas son verdaderamente agradables", se dijo ella.
Entonces partió sola, [y] llegó al pie del árbol plantado en medio del Juego de
Pelota de los Sacrificios. "¡Ah, ah! ¿Son ésas las frutas del árbol? ¡Cuan
agradables las frutas de ese árbol! ¿Moriré, me perderé si cojo algunas?", dijo
la joven. Entonces el hueso que estaba en medio del árbol habló. "¿Qué deseas?
Estas bolas redondas en las ramas de] árbol no son más que huesos", dijo la
cabeza de Supremo Maestro Mago, hablándole a la adolescente. "¿Las deseas
todavía?", añadió. "Ése es mi deseo", dijo la joven. "¡Muy bien! Extiende
solamente el extremo de tu mano". "Sí", dijo la adolescente, alargando su mano
que extendió ante el hueso. Entonces el hueso lanzó con fuerza saliva en la
mano extendida de la joven; ésta, al instante, miró con mirada curiosa el hueco
de su mano, pero la saliva del hueso ya no estaba en su mano, "En esa saliva,
esa baba, te he dado mi posteridad. He aquí que mi cabeza no hablará ya más; ya
no es más que un hueso descarnado. Así son igualmente las cabezas de los
grandes jefes. Sólo la carne vuelve buena la cara, de donde [proviene], cuando
mueren, el terror de los hombres a causa de las osamentas. Lo mismo pasa con
los hijos, cuyo ser es como la saliva, la baba, la cual, sea de hijos de jefes,
sea de hijos de Sabios, de oradores, no se pierde sino que se extiende, se
continúa, sin que se extinga, sin que se aniquile la faz del jefe, del Varón,
del Sabio, del Orador. Tal como pasa con los hijos que vienen, así he hecho
contigo. Sube, pues, a la tierra sin morir. Que en ti penetre mi Palabra 68.
Que así sea", dijo la cabeza de Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago.
Ahora bien, esta Magia la habían hecho ellos por la Palabra de Maestro Gigante
[Relámpago], Huella del Relámpago, Esplendor del Relámpago. La joven volvió
entonces a su casa, habiéndole sido hechas numerosas advertencias 69.
Y al instante, solamente por la saliva, sus hijos nacieron en su vientre. Tal
fue el engendramiento de Maestro Mago, Brujito. La adolescente llegó a su casa.
Seis lunas se acabaron. Entonces ella fue examinada por su padre; Reúne Sangre,
nombre de su padre. Después del examen de la joven por el padre, éste vio que
allí había un hijo. Entonces los jefes Supremo Muerto, Muerto Principal,
juntaron toda su sabiduría con la de Reúne Sangre. "Oh, jefes, he aquí que por
fornicación mi hija tiene un hijo", dijo Reúne Sangre, al llegar junto a los
jefes. "¡Y bien! Cava su boca 70. Si no habla que se la sacrifique,
que se vaya a sacrificarla lejos de aquí". "Muy bien, oh grandes jefes",
respondió él. Entonces [le] preguntó a su hija: "Oh, hija mía, ¿cuál es el
posesor del hijo [que hay] en tu vientre? 71". Ella respondió: "Oh,
padre mío, ahí no hay hijo; no hay ningún hombre del cual yo conozca la faz".
Él respondió: "¡Perfectamente! ¡Verdaderamente! ¡Oh fornicadora!" "Que se la
lleven. Oh Consejeros de los Varones, sacrificadla, recoged su corazón en una
copa. Volved hoy al lado de los jefes", dijo él a los Búhos. Entonces [los]
cuatro [Búhos] fueron a coger la copa, caminaron, transportando a la
adolescente en sus brazos, llevando el Blanco Pedernal 72 para
sacrificarla. "Oh mensajeros, no haríais bien en matarme, pues sin fornicación
[concebí] lo que está en mi vientre, que se engendró cuandro fui a admirar la
cabeza de Supremo Maestro Mago, que está en el Juego de Pelota de los
Sacrificios. Así, pues, no me sacrifiquéis, oh Mensajeros", dijo la
adolescente, "hablándoles. "¿Qué pondremos en cambio en tu corazón? Nos ha sido
dicho por su padre: «Recoged su corazón, volved al lado de los jefes;
cumpliréis, [y} después manifestaréis el cumplimiento; traed prontamente en una
copa, colocad en el fondo de la copa el corazón». ¿No nos habló así? ¿Qué
presentaremos, pues, en la copa? Sin embargo, desde luego, queremos que no
mueras", dijeron los mensajeros. "Muy bien. Este corazón no puede ser de ellos.
Vuestra casa no puede tampoco estar aquí. No solamente tendréis poder sobre la
muerte de los hombres, sino que, en verdad, vuestros serán los verdaderos
fornicadores 73. Míos serán en seguida Supremo Muerto, Principal
Muerto. Que sólo la sangre del Drago esté ante sus rostros. Este corazón no
será quemado ante ellos. Poned el fruto del árbol", dijo la joven. Y, roja, la
savia del árbol salió y fluyó en la copa; se hinchó allí y se volvió bola en
reemplazo del corazón. Brotante salió la savia del árbol rojo; semejante a
sangre; la savia salió en cambio de la sangre; entonces la sangre, la savia del
árbol rojo se formó en bola; semejante a sangre, apareció brillante, rojiza, en
bola, en la copa. Entonces el árbol se volvió célebre a causa de la
adolescente; fue llamado Árbol Rojo de Cochinilla; fue pues llamado Sangre a
causa de la sangre del Drago, así llamado. "Allí pues seréis amados, y lo que
está en la superficie de la tierra será vuestro", dijo ella a los Búhos. "Muy
bien, joven. Partimos, vamos a dar cuenta. Sigue tu camino. Vamos a presentar
ante los jefes la imagen, el sustituto, de tu corazón", respondieron los
mensajeros. Cuando llegaron ante los jefes, todos esperaban ansiosamente. "¿Se
acabó?", dijo entonces Supremo Muerto. "Se acabó, oh jefes. He aquí ahora el
corazón en la copa". "Muy bien. Que yo vea", dijo Supremo Muerto. Entonces él
levantó aquello. La savia rojiza se esparció como sangre. "Animad bien el
resplandor del fuego. Poned esto en el fuego", agregó Supremo Muerto. Después
de que se le hubo puesto en el fuego, los Xibalbá comenzaron a oler [el olor],
todos comenzaron a estar aturdidos, pues verdaderamente agradable era el
perfume que olían del humo de la sangre. Mientras que permanecían [así], los
Búhos, advertidos por la adolescente, subieron numerosos a la cavidad sobre la
tierra, adonde subió también su [dadora de] aviso 74. Así fueron
vencidos los jefes de Xibalbá por esta joven que los burló a todos.
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