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POPOL VUH (19)
Ésa era la primera prueba de Xibalbá. Entonces, en el espíritu de Xibalbá,
desde la entrada comenzaban su derrota. Primeramente entraron en la Mansión
Tenebrosa. Se fue en seguida a darles sus pinos encendidos; entonces fue
entregado a cada uno su tabaco por los mensajeros de Supremo Muerto. "El jefe
dice: "He aquí los pinos. Al alba devolverán sus pinos y sus tabacos; los
devolverán intactos"; así dice el jefe", dijeron al llegar los mensajeros. "Muy
bien", se respondió. En realidad ellos no encendieron sus pinos, sino que
pusieron en su lugar algo rojo; fue una cola de guacamayo lo que vieron,
semejante a pinos [encendidos], los veladores. Pusieron sobre su tabaco
solamente bestezuelas de fuego 91. Alumbraron con aquello una noche.
"Están vencidos", dijeron los veladores. Pero sus pinos no estaban acabados,
[tenían] el mismo aspecto, y su tabaco, que no habían encendido, la misma
forma; fuese a darlos a los jefes. "¿Cómo han hecho? ¿De dónde vienen esos
Varones? ¿Quién los llevó, quién los engendró? Verdaderamente nuestro corazón
arde por esto. No está bien lo que nos hacen. Extraños [son] sus rostros,
extraños sus seres", se dijeron entre sí. Entonces todos los jefes los hicieron
llamar: "Vamos, juguemos a la pelota 92, oh engendrados", dijeron.
Entonces Supremo Muerto, Principal Muerto, los interrogaron: "Oh vosotros, ¿de
dónde venís? Contádnoslo todo, oh engendrados", les dijeron los Xibalbá. "¿De
dónde venimos? No sabemos", respondieron ellos sin responder nada más. "Bien.
Lancemos pues nuestra pelota, oh engendrados", les dijeron los Xibalbá. Ellos
respondieron: "Bien. No usarnos sino nuestra pelota, la de nosotros". Los
Xibalbá dijeron: "No usaréis la de vosotros, sino la de nosotros". Los
engendrados dijeron: "No es ésa, es la nuestra la que usaremos". "Muy bien",
dijeron los Xibalbá. Los engendrados dijeron: "Id solamente por un Chil". Los
Xibalbá dijeron: "No, sino una cabeza de puma". "Está dicho", dijeron los
engendrados. "No", dijeron los Xibalbá. "Muy bien", dijo Maestro Mago. Cuando
el juego fue comenzado por los Xibalbá, éstos enviaron [la pelota] ante el
anillo de Maestro Mago. En seguida, mientras que los Xibalbá miraban su
lanzamiento de juego, la pelota se lanzó, se fue botando por todas partes en el
suelo del juego de pelota. "¿Qué, pues?", dijeron Maestro Mago, Brujito.
"Queréis pues que muramos. ¿No habéis enviado [a decir] que viniésemos aquí?
¿Vuestros mensajeros no vinieron? En verdad, tened piedad de nuestros rostros.
Pero nos vamos", dijeron los engendrados. He aquí lo que [Xibalbá] deseaba para
los engendrados: que muriesen pronto en el juego de pelota, que fuesen
vencidos. [No fue] así, sino que los Xibalbá fueron vencidos por los
engendrados. "No partáis, oh engendrados. Juguemos a la pelota; admitimos la
vuestra", se [les] dijo a los engendrados. "Muy bien", respondieron éstos [y]
después lanzaron su pelota. Entonces cesó el juego de pelota. En seguida
apreciaron sus derrotas. "¿Cómo los venceremos?", dijeron los Xibalbá. "Partid
pues en seguida", se [les] dijo a los engendrados. "Cogednos cuatro jarrones de
flores", dijeron los Xibalbá. "Perfectamente. ¿Cuáles flores?", dijeron a los
Xibalbá los engendrados. "Un ramo de rojas Crotalarias 93, un ramo
de blancas Crotalarias, un ramo de amarillas Crotalarias, un ramo de Grandes
Peces 94". dijeron los Xibalbá. "Muy bien", respondieron los
engendrados. Entonces descendieron las flechas 95 [que los
guardaban; todas iguales en fuerza; numerosas las flechas [que guardaban] a
aquellos engendrados; pero buenos los corazones de éstos cuando se dieron a
aquellos que debían vencer a los engendrados. Los Xibalbá se regocijaban ya de
que éstos serían vencidos. "Obramos bien. Desde luego serán vencidos", decían
los Xibalbá. "¿Adonde iréis a coger las flores?", decían en su pensamiento. "En
verdad esta noche nos daréis las flores. Venceremos ahora", dijeron los Xibalbá
a los engendrados Maestro Mago, Brujito. "Muy bien". "Esta noche jugaremos
también a la pelota", dijeron despidiéndose de ellos. Cuando los engendrados
entraron después en la Mansión de Obsidiana, la segunda prueba de Xibalbá, [los
jefes] habían ordenado que fuesen atravesados de parte a parte por las flechas;
que esto sucediera prontamente [estaba] en sus corazones: que muriesen [estaba]
en sus corazones; pero no murieron. [Los engendrados] hablaron entonces a las
flechas, les mandaron entonces: "He aquí. Para vosotros [serán] todas las
carnes de animales", dijeron a las flechas; éstas no se movieron ya más, todas
las flechas se inclinaron. Estuvieron ellos así [toda] la noche en la Mansión
de Obsidiana. En seguida llamaron a todas las hormigas. "Hormigas-Obsidianas.
Hormigas Zampopos 96 venid, id todas, id a tomar todas las clases de
flores que pidieron los jefes". "Muy bien", respondieron ellas. Todas las
hormigas fueron a coger las flores del jardín de Supremo Muerto. Ya éstos
habían ordenado a los Vigilantes de las flores de Xibalbá: "Oh vosotros que
vigiláis nuestras flores, no las dejéis robar por esos engendrados [a los] que
venceremos. ¿Adonde irían ellos a ver en otra parte las [flores] que les hemos
ordenado? No hay. Velad esta noche". "Muy bien", respondieron. Pero los
vigilantes del jardín no oyeron [a las Hormigas]. En vano gritaban entre las
ramas de los árboles del jardín, con los mismos cantos y palabras: "Se ha
entrado en lo negro, se ha entrado en lo negro", decía el uno cantando].
"Sobremos montes, sobre los montes", decía [el otro] cantando. Sobres los
Montes, nombre de los dos Vigilantes del jardín de Supremo Muerto, Principal
Muerto. Pero no supieron que las hormigas robaban lo que ellos guardaban. Iban
por filas, cortando los arriates de flores, caminando con aquellas flores que
llevaban con sus pinzas, sobre los árboles, aquellas flores olorosas, bajo los
árboles. Sin embargo, los Vigilantes gritaban a voz en cuello, sin saber que
unas pinzas aserraban sus colas, aserraban sus alas. Era una cosecha de flores
la que cortaban las pinzas, de perfumes, la que transportaban las pinzas.
Apresuradamente se llenaron los cuatro jarrones de flores y estaban llenos al
alba. Los mensajeros fueron en seguida a llamarlos: "Que vengan, dice el jefe,
que traigan inmediatamente aquello de que hemos hablado", dijeron a los
engendrados. "Muy bien", dijeron éstos. Tenían los cuatro jarrones llenos de
flores, cuando se presentaron ante los rostros del jefe, de los jefes; éstos
tomaron las flores, agradables de ver. Así fue vencido Xibalbá. Los engendrados
no habían enviado sino hormigas. En una sola noche, las hormigas habían cogido
las flores, las habían dado | a los engendrados] en los jarrones. Entonces
todos los Xibalbá palidecieron; a causa de aquellas flores sus rostros
emblanquecieron. Al instante enviaron a buscar a los Vigilantes de las flores.
"¿Por qué dejasteis robar nuestras flores? ¡He aquí que vemos aquí nuestras
flores!", dijeron a los Vigilantes. "Nosotros no supimos nada, oh jefes.
Nuestras colas sufrieron", respondieron ellos. Entonces se laceraron sus bocas,
en pago del robo de lo que vigilaban. Así Supremo Muerto, Principal Muerto,
fueron vencidos por Maestro Mago. Brujito; [éste fue] el comienzo de sus
acciones. Desde entonces los "Se ha entrado en lo negro" 97 tienen
la boca hendida; ahora está hendida. Después de esto se descendió a jugar a la
pelota. Todos juntos pelotearon. Entonces se previnieron para el alba; así dijo
Xibalbá. "Muy bien", respondieron finalmente los engendrados.
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