![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]()
|
POPOL VUH (22)
He aquí ahora el recuerdo de la muerte de Maestro Mago, Brujito; he aquí que
contaremos el recuerdo de su muerte. Habían sido advertidos de los tormentos
que se les hicieron, de los sufrimientos que se les hicieron, sin morir en las
pruebas de Xibalbá, sin ser vencidos por todos los animales mordedores que
había en Xibalbá. Llamaron en seguida a dos augures, semejantes a videntes,
llamados Adivino. Descubridor, unos sabios. Si fuereis interrogados por los
jefes de Xibalbá acerca de nuestra muerte que ellos meditan y que ellos
preparan, [acerca de] por qué todavía no estamos muertos, por qué no fuimos
vencidos, no fuimos perdidos, en sus pruebas, [decidles que es] solamente
[porque] los animales no entraron [en acuerdo] con ellos. En nuestro espíritu
sabemos que una piedra quemante será el instrumento de nuestra muerte. Todos
los Xibalbá se reúnen [para esto]. Pero en realidad no moriremos. He aquí que
os decimos vuestros consejos. Si para ellos se os interrogara acerca de nuestra
muerte, cuando seamos cortados, ¿qué diréis vosotros, oh Adivino, oh
Descubridor? Si se os dice: «Si esparciésemos sus huesos en el barranco,
¿estaría bien?» Vosotros diréis: «Así revivirán sus rostros». Si se os dice:
«Colgarlos de los árboles, ¿estaría bien?» Vosotros diréis: «No [estaría] bien,
pues volveríais a ver sus rostros». Si por tercera vez, se os dice: «¿Estaría
bien que esparciésemos sus huesos en el río?», si eso os es dicho por ellos,
«Así es como morirán. Después será bueno moler en la piedra sus huesos como es
molida en harina la mazorca seca de maíz; que cada uno sea molido; los
esparciréis en seguida en el río allá en donde cae la fuente, a fin de que se
vayan a las montañas pequeñas, a las montañas grandes», les responderéis,
repitiendo las órdenes que os damos", dijeron Joven Maestro Mago. Brujito.
Ellos ordenaban, sabiendo que morirían. He aquí que se hizo una gran piedra
quemante semejante a un asador; Xibalbá la hizo y puso en ellas muchas ramas
grandes. Los mensajeros llegaron en seguida para acompañarlos, los mensajeros
de Supremo Muerto, Principal Muerto. "Que se venga. Vamos con los engendrados.
Que se venga a ver que vamos a asarlos, dice el jefe, oh engendrados", fue
dicho. "Muy bien", respondieron. Caminaron apresuradamente. Llegaron junto al
horno semisubterráneo 102. Quísose que soportasen burlas. "Tomemos
pues aquí nuestras bebidas fermentadas, y que cuatro veces cada uno de nosotros
extienda los brazos, oh engendrados", fue dicho por Supremo Muerto. "No os
burléis así de nosotros. ¿No sabemos que moriremos, oh jefes?", respondieron
ellos. Abrazándose rostro con rostro, alargaron sus brazos [y] fueron a
extenderse boca abajo los dos, sobre el horno semisubterráneo, [y] después
murieron los dos. En seguida todos los Xibalbá se regocijaron, por sus
silbidos, por sus ruidos. "Al fin verdaderamente somos vencedores; no es
prontamente como ellos se han dado", dijeron. Finalmente, llamaron a Adivino,
Descubridor, a quienes [los engendrados] habían dejado sus órdenes. Así, se les
preguntó adonde debían ir los huesos, y, cuando hubieron adivinado, los Xibalbá
molieron los huesos, fueron a esparcirlos en el río; pero [los huesos] no
fueron lejos y descendieron a] instante al fondo del agua, en donde se
volvieron unos bellos adolescentes, de los cuales en verdad se manifestaron de
nuevo los rostros.
1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 - 11 - 12 - 13 - 14 - 15 - 16 - 17 - 18 - 19 - 20 - 21 - 22 - 23 - 24 - 25 - 26 - 27 - 28 - 29 - 30 - 31 - 32 - 33 - 34 - 35 - 36 - 37 - 38 - 39 - 40 - 41 - 42 - 43 - 44 - 45 - 46 |
|
| ***Agradeceremos Dudas y Comentarios en web@aztecah.com*** | ||