POPOL VUH (23)

Al quinto día se mostraron, pues, de nuevo, y fueron vistos en el agua por los hombres. Semejantes a dos Hombres-Peces aparecieron. Entonces sus rostros fueron vistos por los Xibalbá, y fueron buscados en las aguas. Al día siguiente se mostraron dos pobres, de lastimosos rostros, de lastimoso aspecto; unos lamentables vestidos [eran] sus trajes; sin adorno sus rostros. Entonces fueron vistos por los Xibalbá. Hicieron poco, pero danzaron el Búho, danzaron la Comadreja, el Armadillo, danzaron el Ciempiés y los Zancos. Hacían muchas maravillas. Quemaban las casas como si realmente hubieran ardido, [y] después al instante renacían. Numerosos Xibalbá asistieron [a ese espectáculo]. En seguida se sacrificaban, uno [de ellos] matando al otro, [y] después el primer matado se tendía" muerto, pero inmediatamente su rostro revivía. Los Xibalbá asistían [al espectáculo] de todo lo que ellos hacían. Hacían el comienzo de su triunfo sobre Xibalbá. En seguida el relato de sus danzas llegó a las orejas de los jefes Supremo Muerto, Principal Muerto, los cuales dijeron al escucharlo: "¿Esos dos pobres son verdaderamente tan divertidos?" "Verdaderamente bello es lo que danzan y todo lo que hacen", respondió el que había contado a los jefes lo que se ha dicho. Tentados por lo divertido de lo que escuchaban, éstos enviaron a los [bailarines] sus mensajeros. "Que vengan para que asistamos a lo que hacen, que nos maravillemos, que asistamos [al espectáculo]", [les] fue dicho a los mensajeros. "Decidles eso", [les] dijeron a los mensajeros. Éstos, al llegar junto a los bailarines, les dijeron las palabras de los jefes. "No, no queremos, pues verdaderamente tendríamos vergüenza. ¿No tendríamos vergüenza de subir a la mansión de los jefes, a causa de nuestras feas caras, de nuestros grandísimos ojos de pobres? ¿No se ha visto que solamente danzamos? ¿Qué dirían nuestros compañeros de miseria que están allí deseando también participar en nuestras danzas y en ellas vivificar sus rostros? No obraremos así con los jefes. No queremos, pues, oh mensajeros", dijeron Maestro Mago. Brujito. Excusándose, doliente el rostro, fueron, enfadados, atormentados, sin querer ir de prisa, y numerosas veces los mensajeros los trataron con violencia, los golpearon, para llevarlos ante los jefes. Llegaron así ante los jefes, se humillaron, bajaron sus rostros al entrar, se humillaron, se inclinaron, presentando un aspecto lastimoso al entrar, unos verdaderos rostros de pobres. Entonces se les interrogó sobre sus comarcas, sus tribus; se les interrogó sobre sus madres, sus padres. "¿De quiénes venís?", se [les] dijo. "No sabemos, oh jefes. No conocimos los rostros de nuestras madres, nuestros padres; éramos pequeños cuando murieron", respondieron, sin hablar más. "Muy bien. Hacednos admiraros; lo que queráis; os daremos vuestro pago", se les dijo. "No queremos nada. En verdad tenemos miedo", respondieron a los jefes. "No tengáis miedo ni vergüenza. Danzad ahora. Ejecutad primero la danza en la que os sacrificáis. Quemad mi casa. Haced todo lo que sabéis. Que veamos todo lo que hacéis, es lo que nuestros corazones desean. Partiréis en seguida, oh pobres, y os daremos vuestro pago", se les dijo. Cuando ellos comenzaron sus cantos, sus danzas, todos los Xibalbá vinieron a extenderse para asistir a todo. Al instante danzaron. Danzaron la Comadreja, danzaron el Búho, danzaron el Armadillo. El jefe les dijo: "Sacrificad a este perro mío, y después que por vosotros reviva su faz"103. Así [les] dijo. "Sea", respondieron. Sacrificaron al perro, [y después] revivificaron su faz; en verdad el perro se regocijó cuando revivió su faz, hizo danzar su cola cuando revivió su faz. En seguida el jefe les dijo: "Ahora quemad mi casa"; así [les] dijo. Entonces quemaron la casa del jefe; todos los jefes estaban tendidos en la mansión sin arder. Inmediatamente después volvieron buena [la casa] ; un instante solamente había sido destruida la casa de Supremo Muerto. Todos los jefes estaban maravillados, se regocijaban mucho de la danza. Entonces [les] fue dicho por el jefe: "Ahora matad a un hombre, sacrificadle, sin que muera"; así [les] fue dicho. "Muy bien", respondieron. Entonces asieron a un hombre, ¡o sacrificaron, arrancaron el corazón de aquel hombre y, elevándolo, lo pusieron ante los jefes. Supremo Muerto. Principal Muerto, se asombraron, pero inmediatamente después revivió por [los bailarines] el rostro de aquel hombre: su corazón se regocijó grandemente cuando revivió su rostro. Los jefes se maravillaron: "Ahora sacrificaos vosotros mismos; nuestro corazón desea realmente ver eso, esa danza vuestra", [les] dijeron los jefes. "Muy bien, oh jefes", [les] fue respondido. Se sacrificaron en seguida el uno al otro. He aquí que Joven Maestro Mago fue sacrificado por Brujito; sucesivamente fueron desprendidas sus piernas, sus brazos; su cabeza [fue] separada y llevada lejos; su corazón, arrancado, fue colocado ante todos los jefes de Xibalbá. quienes giraban embriagados. Asistían a esto: Brujito, danzando. "Levántate", dijo él en seguida, y revivificó el rostro [de su hermano]. Se regocijaron grandemente. Lo mismo se regocijaron los jefes, pues lo que se hacia regocijaba los corazones de Supremo Muerto, principal Muerto, quienes lo sentían como si hubiesen danzado ellos mismos. En fin, en el ardiente deseo, la curiosidad, de los corazones de los jefes por la danza de Maestro Mago, Brujito estas palabras fueron dichas por Supremo Muerto. Principal Muerto: "Haced [lo mismo] con nosotros, sacrificadnos"; [así] dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto, a Joven Maestro Mago, Brujito. "Muy bien. Vuestros corazones revivirán. ¿La muerte existe para vosotros? Debemos regocijarnos, oh jefes, de vuestros hijos, de vuestros engendrados", fue respondido a los jefes. He aquí que sacrificaron primero al jefe supremo llamado Supremo Muerto, jefe de Xibalbá. Habiendo muerto Supremo Muerto, se apoderaron de Principal Muerto [y lo inmolaron] sin hacer revivir su rostro. Entonces viendo a sus jefes muertos, abiertos, los Xibalbá huyeron. En un instante estaban abiertos, de dos en dos en castigo a sus rostros. En un instante [sucedía] la muerte de un jefe, pero no se revivificaba su rostro. He aquí que un jefe se humilló, se presentó ante los bailarines, sin haber sido encontrado, sin haber sido alcanzado. "Tened piedad de mi rostro", dijo cuando se le reconoció. Todos sus hijos, su prole, fueron a un gran barranco, llenando de un solo bloque el gran abismo. Allí estaban amontonados cuando innumerables hormigas se mostraron, vinieron a expulsarlos del barranco 104. Conducidos entonces por el camino, al llegar se humillaron, se entregaron todos; se humillaron al presentarse. Así fue vencido el gobierno de Xibalbá; sólo los prodigios de los engendrados, sólo sus metamorfosis, hicieron esto.

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